martes, 9 de febrero de 2010

AL GRAN PALILLO





NUEVO TRABAJO

Todo lo que podemos conocer hoy en día sobre el mundo de las pelotas se lo debemos al incansable trabajo del investigador, ensayista, Riquelmólogo, Rejuntólogo y Pelotólogo Profesor Dr. Palillo Lescano, quien escribió los libros “Las manos de las pelotas”, “ Picnic en un asteroide”, “Hincha pelotas” y "las pelotas de Peron". Hoy nos trae “Pelotas y Neopelotismo”, un trabajo de investigación sobre todo lo que hay que saber del mundo de las pelotas. En un artículo publicado en el diario PASTRANA DE NUESTROS TIEMPOS explicó: … En el mundo de las pelotas todos giran revolcándose para trasladarse de un lugar a otro, no existen autos, colectivos, trenes, barcos- yo pude trasladarme en mi botín blanco que por suerte les fue totalmente intrascendente- no existen pobres y mucho menos ricos; la luz del sol solamente permite ver los colores primarios que no se pueden mezclar. Puede resultar un lugar hostil para los humanos, sobre todo porque el dinero no existe y por lo tanto nada se consigue con él-situación a la que estamos ligados los seres humanos- no existen los negocios y la supervivencia es reglada por una ley de equidad, a la que la he denominado “Ley de interacción de las pelotas” por ejemplo: cuando una pelota establece un vínculo de necesidad del trabajo de otra pelota, la primera le retribuye con su trabajo por los servicios prestados de la segunda”. Es decir que el trabajo se paga con trabajo y no con objetos inertes que le representan mal su verdadero valor. El tiempo no significa nada para ellas; les da lo mismo el ayer y el mañana, ellas solo piensan en el presente, no existen relojes, sólo instrumentos que permiten medir el grado de bondad entre una pelota y otra, hay de todos los tamaños y las Pelotéanas lo llaman Pupo, cuando existen bajos grados de bondad estos informan y cada una de todas las habitantes se desinflan por igual; de manera que lo que se pierde es aire y no tiempo. Las pelotas son monoteístas, adoran al cenicero y odian las cenizas, es por eso que cuando una ensucia un cenicero o se produce alguna ceniza son multadas con la pena de la desinflación. Son amantes de las plantas, pero estas no son verdes sino amarillas, azules y rojas. Para entretenerse las pelotas juegan a una especie de deporte que le llaman víveres, consiste en fabricar figuras humanas infladas de odio y las patean hasta que ese odio de disipa por las narices de las mismas. Una vez un grupo de pelotas me quiso patear pero se dieron cuenta de que yo no tenia ninguna clase de maldad, se sorprendieron y me tomaron afecto; al poco tiempo pude aprender su idioma y me aceptaron a pesar de que viajaba una vez por semana en mi botín blanco, me dijeron que les encantaba mi camiseta con el número 14; gracias a mi aprendieron a decir ¡rejuntada, rejuntada, rejuntada! Y gracias a ellas aprendí a valorar el aire y las plantas, solo como ellas lo hacen…
Los trabajos del profesor Lescano son absolutamente interesantes, dignos de un lugar en la biblioteca ya que con tanto esfuerzo se encargo de darnos a conocer este mundo mágico, lleno de pelotas y valores. Estos se consiguen en el Dickens y no nos vamos a perder el último.

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